Imposible contenerse a desearlo junto con todos los otros buenos deseos que uno le dedica a otra persona antes de dormir. Pero, ¿cómo desearselo a alguien que ya es un ánglel? ¿Cómo saber si acaso ellos sueñan normalmente con ángeles o si para ellos lo mas bonito es soñar con nosotros? Yo conozco un ángel. Ojo, no me confundan, no soy creyente ni nada de eso, pero hay algo en su sonrisa que me hace saber que no es como todos nosotros. Tiene algo distinto y no es algo de temer. Su mirada pasionada que calma hasta a la más feroz de las bestias. Su cálida forma de contener y envolver a uno con las palabras, esas que los mismos humanos crearon, ahora de boca de un ángel. Suave y melodiosa voz que recorre con toda su armonía de mis oídos hasta mi corazón provocando un suave, poco normal, pero plancentero erizamiento de piel en mi nuca. Esa sensación distinta que me recorre cuando miro y descubro en su mirada sólo afecto y alegría. Un ser tan capaz como así tambien fragil. Facilmente afectado por las tragedias de nuestro día a día. Alterado por los actos de insensibles personas, esas que no saben apreciar lo que tienen delante ni aunque eso los arrolle. Como angelito cuida de mí, y yo siento el deber (pero no por obligación sino el provocado por la apreciación, el afecto y el amor hacia otro) de cuidar de su persona también. Miles de alegrias logra florecer en mí, feliz me hace verla feliz. No hay nada más raro y a la vez dichoso, al punto del euforismo, que tener un ángel que te cuide, proteja y ame; y a su vez por reciprocismo devolverle la misma moneda. No hay nada más lindo ni que te haga sentir tan importante como que un ángel cuelgue sus alas para quedarse por siempre a tu lado, para amarte por el resto de los tiempos...

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